El arte requiere la capacidad para jugar espontáneamente con ideas, colores, formas, relaciones, y para combinar elementos según yuxtaposiciones insólitas y modelar hipótesis realmente extrañas.

Lo que ha hecho el americano MORRIS es una recreación de los patrones cubistas, constructivistas y futuristas de principios del siglo XX.

Sus obras, digitales, conforman una magia estructural en la que la combinación de formas y colores remiten a un universo plástico, tanto cósmico como enigmático.


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