La extremeña HERNÁNDEZ no quería que su pintura hurtase una realidad que existía en su plástica como una luz que alumbrase el ensueño.

El color en sus obras es un factor poetizante que hace que la visión se ensimisme, que logre una penetración sensible sobre lo que contemplamos.

Son imágenes sumidas en un pensamiento que se expresa como el éxtasis de un tiempo que no camina, sino que confiere a los espacios un ser interminable.

