¿Qué son los paisajes urbanos sin estar plasmados en su propia atmósfera? ¿Si no se penetran en un forcejeo plástico que imbuyen al color y al dibujo en su propio estado de ensoñación?

Los que lleva a cabo el eslovaco NAGY son como ráfagas neofuturiastas, neoimpresionistas, que conforman una visión más allá de lo que es apreciable y entendible.

Sus obras son representaciones que transmiten la aureola de lo que no se ve, la epidermis que está debajo y que según sus tonalidades nos sensibiliza a través de la luz, de la oscuridad, de la lluvia, de la niebla, del caos.

