Cierto es que el artista visual comunica sus sentimientos y pensamientos conforme al medio que le es propio y bajo las términos en los que da cauce a su expresión.

En el caso de la inglesa WALTERS la pigmentación y el color son el discurso elocuente de un arrebatamiento supremo, que tiene en esa figuración abocetada una dimensión espiritual directa y abrumadora.

Su obra tensa y fuerza los límites de la percepción, en la que se va nucleando un acontecimiento que tiene lugar ante los ojos del espectador y que además le inmiscuye como un participante más.

