El arte como conocimiento, como testimonio, como fuerza, como sentimiento y emoción, como enigma y valor cultural.

lunes, 26 de mayo de 2025

FREDY VILLAMIL (1980) / TENGO TODA LA FUERZA DEL DESEO

Hace mucho tiempo que conocí la obra del cubano VILLAMIL y desde entonces no dejo de asombrarme y ahora de proporcionarme una iluminación nueva y la constancia de una voluntad que lleva su idea hasta sus últimas consecuencias.    

Su visión actual, contrastada con una técnica y unos procedimientos portentosos, hacen que todo el proceso conduzca a un cosmos en que los seres han adquirido otra dimensión. 

Selvas tupidas, orgánicas, fluorescentes, en las que anidan  espíritus y fantasmas, mujeres hechiceras o espectros que el autor considera que surgen de una parte de sí mismo.  


Es una pintura que arrastra emociones por la perfección de sus dotes plásticas, de sus ajustes y ensamblajes, de sus imaginarios y sueños, también por sus orígenes animistas y ancestrales. Enhorabuena.    

JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ (1943) / SERÉ EL MEJOR HUÉSPED DEL OLIMPO

Con cincuenta años a la espalda como escultor, el ovetense FERNÁNDEZ es autor de una cosmología escultórica que además de reflejar su visión del mundo, es la expresión de un creador que lo vive y participa de él intensamente.    

En sus recias obras se inscriben volumen, cavidades y vacíos, que hacen de la forma una captación simbólica de los fines humanos, junto con unos conocimientos objetivos que se entroncan con las vivencias constructivas e imaginarias de una energía espiritual que siempre está en plena búsqueda de sí misma y de su materialización.    

El artista es el artífice de ese cosmos orgánico, biofórmico, telúrico que actúa en sí mismo y que en el interior del cual hace circular signos y símbolos que solamente él define en tanto metáforas poéticas que anidan en el espíritu de los hombres.  

Es un humanista que sabe extraer de su técnica todo un mensaje plástico, una entera marea de significantes sólidos que implican la fuerte impronta de unos significados que abarcan la pluralidad de unos pensamientos emparejados entre la vida y el arte.   


En definitiva, toda su producción es fruto de un instinto descomunal a la hora de manejar lo táctil y lo visual, lo matérico y lo conceptual, lo deseado con lo alcanzado, despertando sensaciones de sensibilidad e impacto. 

HENDRIK CHABOT (1894-1949) / SON LOS QUE QUEDAN

Dos guerras mundiales hace que la pintura tenga sentimientos atormentados entre lo que fue y lo que no debería haber sido, entre lo que suce...

GREGORIO VIGIL-ESCALERA