Dos guerras mundiales hace que la pintura tenga sentimientos atormentados entre lo que fue y lo que no debería haber sido, entre lo que sucedió y volverá a suceder.
El neerlandés CHABOT abordaba su práctica plástica desde esta óptica, sabiendo que daba a luz a una humanidad que sobrevivía sin ella.

Nos cuesta reconocerlos y enfrentarlos, su visión terrosa y oscura nos convoca a compartir una nada que era mejor que la muerte y la sangre.


