El significado no se entiende ni antes o después desvinculado de su conexión con el significante; en la misma operativa se incrustan ambos, que no pueden pasarse el uno sin el otro.

Premisa que en la obra de la suiza BONNET alcanza su culminación, porque la hinchazón de toda la figuración en un espacio cerrado configura la síntesis del ser en su desproporción física y anímica.

La visión pasa por distintos niveles, desde lo asombroso hasta el sarcástico, desde lo increíble hasta lo valorado como una prueba plástica de que lo humano es lo inmerso en esta morfología.

