El americano TRACY nació para embarcarse en experiencias artísticas que lo abarcasen todo, que se amalgamasen en materiales de los que supiésemos desprender significados y claves.

Su universo estético reprueba toda aquella pulcritud que enmascara una visión simulada y encajada en una existencia glorificada.

Si hay que adorar y venerar que sea ante una realidad que se cierne en lo más agónico y ruinoso, en altares deconstruidos y hasta malolientes.


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