La pregunta es si no somos más que formas vagas de la materia o si es que nuestros cuerpos no son más que símbolos borrosos de sí mismos que solamente sirven para quemarse.

La americana UPSON se lo preguntaba y cuando se respomdía ideaba estas instalaciones y esculturas que son aciagos presentimientos de vidas frustradas y acabadas.

Pero sin olvidar que en sus obras el sentido de su construcción no puede descodificarse fácilmente o en ningún caso, pues se reserva claves imposibles de desentrañar.


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