Decía Ortega que el pensamiento no es copia ni reflejo de lo real, sino operación transitiva que sobre él se ejecuta, intervención quirúrgica en él.

El sevillano NARANJO, en sus paisajes, postula un tramiento pictórico acorde con una realidad que subyace en ellos como una idea y geometría geográfica.

La gama cromática, muy concreta y definida, acentúa las líneas con el fin de que percibamos una dinámica que se extiende al horizonte y hace suya una sensación metafísica de su existencia.


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