El leonés de León va son su propia singulartidad a cuestas porque tiene muy claro cuales son sus origenes artísticos y visuales-románticos y barrocos, extravagantes e impertinentes- y sabe como entenderlos magistralmente desde su singular quehacer y su propio tiempo.
No hay humanidad que no sueñe que es otra desde el balcón de su fisonomía monstruosa, y eso es a lo que se enfrenta el artista revelando un mundo bullicioso entre cromatismos y figuraciones, texturas y rigosidades, entre monstruos y enanos que quieren mostrarse salvajemente.



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