Tal parece que el belga VAN MULLEM postulara en su pintura un ser transhumano, una extraña criatura ilimitada e indefinida, una suerte de ente que vaga en el espacio infinito sin resistencias y sin destino.

O tambien podría señalarse que sus obras, fuertemente impregnadas y densas, denotan una estética de lo sublime en la búsqueda de efectos intensos.
La formulación plástica que perfila su producción, independientemente de su depurada técnica, imprime luces sorprendentes en rostros sombríos y tenebrosos.



























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