Señaló Antonio Saura que el abuso de la materia se había convertido en la actividad más fácil, monótona y desesperanzada, y en un pretexto de academicismo.

No es el caso del cubano FRANK, que crea retablos y efigies con bípedos con las miradas atónitas por ser medios reducidos que no se encuentran a sí mismos, porque se deconstruyen en espacios desolados.

Construidos como relieves y pinturas de calle, son retratos de verdades que se ignoran, de tiempos que pasan sin estar en ellos, sin ver más allá de mirar.



















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