El cubano BAREA deja que lo imaginado vaya tomando forma en su pensamiento artístico y después salga arropado por una dimensión entre visionaria y ficticia.

Lo cual queda más exarcebado al resolver la figuración con unas capas cromáticas y texturas que dan una significación más poderosa a su mundo pictórico.

En sus obras quedan configurados espacios y tiempos como esos agentes que definen y revelan una inmensidad que hace a la humanidad una masa sometida a la máquina y el azar.

























