Se ha dicho que el sentido del ser ha sido limitado por la imposición de la forma, cuando lo cierto es que es el ser el que hace que la forma sea.

En el caso de la obra del suizo ARMLEDER, es el encuentro con una clave plástica que la hace conjugar todos los valores cromáticos y materiales en un espacio común que los contiene y les da la más potente significación.

Todas las adherencias son legítimas y recaban la luz que las glosa, las hace perceptibles y las proyecta como una suma indefinida.

























